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Baja laboral fingida

La investigación por posible baja laboral fingida es un servicio muy habitual en nuestra profesión, porque las estadísticas indican que el 20% de las bajas laborales son bajas fraudulentas.

El  fraude más habitual en las empresas siempre ha sido la típica baja fingida. Y aunque, por supuesto, no significan la mayoría de bajas empresariales, las estadísticas indican su crecimiento en éstos últimos años, y sus porcentajes, como antes hemos indicado, no son nada despreciables.

El absentismo laboral es un fenómeno anticíclico con respecto a la economía. Cuando la economía no va bien, baja “porque la gente tiene miedo a faltar”, y sube cuando la economía mejora.

Y pese a que experimentó una disminución continuada hasta 2013-2014, esa tendencia cambió a finales de 2014, cuando incrementó casi un 40%, y continúa en la actualidad.

La baja laboral es un derecho del trabajador y es debida a la incapacidad laboral temporal, ILT, de una persona para realizar su trabajo, ya sea por enfermedad común, algún tratamiento médico, un accidente laboral u otro tipo de accidente.

El factor humano es esencial en la trayectoria y éxito de toda empresa. La mayor parte de los empleados son honestos y responsables, cumplen con sus obligaciones y cuando toman unos días es porque realmente su estado de salud así lo requiere.

No obstante, como comentábamos, el talón de Aquiles de empresarios y mutuas son aquellos asalariados y autónomos que exageran o simulan una dolencia o incapacidad para obtener la baja o alargar la misma. Trabajadores que enferman sistemáticamente en los momentos en que se producen “puntas” de trabajo o cuando se avecinan “puentes”, que tardan mucho más de lo razonable en reincorporarse a su puesto, etc.

Aparte de cuánto influye todo ello en la desmotivación del resto de empleados, puede también crear un efecto dominó y en todos casos repercute en el coste directo de los empresarios y en la normal dinámica de su actividad.

¿Qué puede hacer pues un empresario si tiene dudas sobre la baja laboral de un trabajador

En el Estatuto del Trabajador queda muy claro que; el asalariado incapacitado temporalmente debe colaborar activamente en su recuperación, y no puede realizar, ni personalmente ni a través de terceros, trabajos incompatibles con su estado durante la baja temporal.

Además, el empresario puede controlar que el empleado está cumpliendo con sus deberes.

Cuando un trabajador finge, exagera o realiza actividades incompatibles por negligencia, comete fraude. Y está generando un problema serio a la empresa, porque provoca dificultades operativas y de funcionamiento, además de pérdidas económicas.

Y, por tanto, si se demuestra que son fraude, son faltas muy graves, cuyas consecuencias para el asalariado pueden ser realmente negativas; suspensión de empleo y sueldo de 11 a 60 días o despido procedente sin indemnización.

Pero para poder sancionarlo, el empresario necesita aportar pruebas legales que lo acrediten.

El detective privado es el profesional capacitado para probar estos hechos y entregar las pruebas legales correspondientes.

En la mayoría de investigaciones de bajas fingidas, se realiza un seguimiento sobre el sujeto, para ver si tiene otro trabajo, realiza alguna actividad incompatible o simplemente simula una dolencia. Se puede ver observando sus movimientos físicos y sus desplazamientos diarios.

Si el informe revela que el empleado está engañando a la empresa, el cliente empresario tendrá una herramienta y prueba legal para suspender de sueldo y empleo o formalizar un despido disciplinario del infractor.

Combatir el absentismo fraudulento no es tarea fácil para un empresario, pero con ayuda de profesionales el problema deriva en solución.

Los casos más difíciles de demostrar, son las bajas fingidas por depresión o ansiedad. Son dolencias difíciles de diagnosticar, dado que los síntomas no se ven físicamente, y parte del diagnóstico médico se basa en las respuestas del paciente, consideradas por lógica de buena fe.

Algo más evidentes son los síntomas de baja por lumbalgia o por dolor de cervicales, latigazo cervical.

Y mucho más evidentes son los casos de bajas fingidas por lesión de una pierna, un brazo o un dedo. ¡Me he roto una pierna! y les pillamos in fraganti jugando en un paintball con amigos, corriendo para coger un autobús o saltando.

Por otro lado, la mutua de la empresa, que es quien controla estos casos, se basa en estadísticas, y las bajas de pocos días a menudo no son investigadas. Por lo que existen auténticos especialistas en realizar periódicamente cortas ausencias laborales.

Una sentencia del Tribunal Superior avala la investigación privada de una baja laboral; 

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia avala que una conocida empresa contratara a un agente privado ante las sospechas sobre uno de sus empleados.

El Juzgado de instancia y el TSJ avalaron el despido procedente de dicho asalariado, por baja laboral falsa apoyándose en el informe del detective como prueba judicial incriminatoria.

El trabajador alegó violación del derecho fundamental de la intimidad y uso excesivo de las facultades empresariales de vigilancia y control de los empleados.

La justicia consideró que los derechos de un trabajador son los mismos que cualquier otra persona, pero el contrato laboral con una empresa permite una relación más restrictiva. Leer la noticia.

Con esta sentencia se da un paso adelante para que las empresas conozcan más nuestro perfil profesional y para que los empresarios se atrevan a hacer valer sus derechos;

Os explicaremos un caso que tuvimos hace poco;

Investigación por posible baja fraudulenta;

Una conocida productora audiovisual venía sufriendo desde cierto tiempo atrás el absentismo laboral de un empleado. Con las constantes bajas por enfermedad de uno de sus camarógrafos, cuya periódica ausencia del trabajo comprometía seriamente el cumplimiento de los plazos de entrega acordados con sus clientes.

No siendo lógico por la edad del empleado, un joven aparentemente sano, tal índice de bajas, la empresa decidió contratar los servicios de un profesional y estableció contacto con nuestra agencia.

Nuestros investigadores privados sometieron al trabajador a un exhaustivo control de sus actividades cotidianas. Revelando todo ello que diariamente acudía a unas mismas señas y permanecía en éstas durante tiempo que excedía del normal en una mera visita.

Averiguaciones paralelas acreditaron que estaba montando su propia productora. Y que incluso había creado una página web del negocio, en la cual publicitaba como propias campañas de clientes de su empleadora.

Nuestro trabajo, además de constatar la baja laboral fingida por parte del cámara y su comportamiento desleal, propició la identificación de otro trabajador de la empresa como colaborador en la nueva productora. Así como la posible connivencia en el fraude de más empleados de nuestra contratante.

Tales hechos y las pruebas aportadas al efecto por nuestros agentes, permitieron a la empresa proceder al despido de los trabajadores implicados, despido que fue declarado procedente por el juzgado que conoció la reclamación formulada por éstos.

En el siguiente enlace; detectives privados precio para la investigación de una baja , puede informarse de nuestros honorarios.